Charles: a la sexta va la vencida

Cuatro promociones de ascenso después, Charles golea en el Córdoba en su regreso a la Segunda Divisón

Charles Dias

Desde que descendió a Segunda División B en su primera temporada en el Pontevedra, a Charles Dias (Belem, Brasil; 1984) el retorno a la categoría de plata se le ha resistido como a pocos. El delantero del Córdoba no ha dejado de rozarlo en los últimos años, pero su ilusión siempre se ha esfumado en el último suspiro. Perdió cuatro playoffs de ascenso con el club gallego y una fisura en la tibia frustró su fichaje por el Albacete, cuando solo le faltaba pasar el reconocimiento médico para firmar. Su ansiado retorno a Segunda acabó llegando por la vía más fácil: terminó contrato y se marchó al Córdoba, donde se está desquitando de su larga espera a base de goles (10).

Charles nació condenado a jugar al fútbol. Hijo de un extremo llamado Careca -“¡No el mítico!”, aclara-, creció pegado a la rutina propia de un jugador profesional, en un permanente ajetreo geográfico, sin perder nunca de vista el balón. Siempre de la mano de su padre, conoció mundos tan distintos como el tranquilo barrio de Oporto, donde empezó a jugar, y el de las canchas callejeras de Belem, donde muchos iban a las pachangas con pistola. “Una entrada fuerte podía provocar una pelea y ya no había dónde correr. Era un ambiente complicado, algunos de mis amigos eligieron la vida del crimen, del narcotráfico…”, recuerda Charles.

En Brasil curtió su juego bajo la estricta vigilancia de su padre, que también fue su entrenador. “Me exigía más que a los demás para que no pensaran que jugaba por enchufe”, cuenta. Con 16 años, volvió a Portugal, donde había pasado gran parte de su infancia, y desde allí dio el salto a España. Los de Pontevedra fueron unos años felices para Charles, que habla con admiración de la ciudad y de la afición de un club en el que compartió vestuario con dos primos -Yuri e Igor de Souza. En el aspecto deportivo, sin embargo, sus aspiraciones de progresión quedaron ancladas en una categoría de la que pocos se acuerdan. “En Segunda B hay mucha calidad, pero estás olvidado. Yo ahora no escucho nada de mis excompañeros”, lamenta. Aunque rindió a un gran nivel, una cláusula de rescisión de tres millones de euros echó para atrás a todos los que quisieron ficharle. La otra vía para jugar en Segunda, la del ascenso, topó una y otra vez con la barrera de la promoción.

“Fue muy frustrante. Siempre hacíamos buenas temporadas y al llegar los playoffs fallábamos”, rememora. Así le ocurrió hasta en cuatro de los cinco cursos que jugó en Segunda B. Demasiados tropiezos. Aunque Charles recuerda con especial pesar el primero. En 2006, el ascenso se esfumó en la tanda de penaltis ante el filial del Sevilla. “Yo no tiré, me habían cambiado, pero viví el final por los suelos, seguro de que perderíamos. Habíamos fallado mucho y ellos marcaron dos goles sin hacer nada. Era imposible”.

En 2007, casualmente, el rival que le dejó sin ascenso fue el Córdoba. El mismo para el que ahora golea. “Ya me lo recordaron en mi presentación, y mis compañeros aún bromean de vez en cuando”, cuenta. Al final, lo que no pudo ganar sobre el césped, se lo trajo el correr del tiempo. Finalizado su contrato con el Pontevedra, el club andaluz le fichó por recomendación de su entrenador, Lucas Alcaraz. “Me gusta mucho cómo se mueve entre las líneas y su capacidad para rematar”, explica el técnico. Antes de vestir de verdiblanco, Charles jugaba de extremo, pero Alcaraz ha desplazado su zona de acción al centro del ataque, donde cree que gana desborde por “su movilidad y su buen juego colectivo”. El delantero ha respondido marcando más goles que nadie en el equipo.

Tan infatigable en su ambición como en la presión sobre los defensas -lleva ocho tarjetas amarillas y una expulsión-, este “brasileño atípico”, según su entrenador, no cree haber tocado techo con su trabajado ascenso a Segunda. “Siempre he creído en mí”, afirma, “y ahora cada día sueño con llegar a Primera”. Si puede conseguirlo evitando el playoff de ascenso, seguro que lo agradecerá.

FUENTE: El País

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Acerca de Daniel Castresana

Soy periodista, licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. También he estudiado el Máster de Periodismo del diario El País. Trabajé tres años en la cadena de televisión CNN+ y uno en El País. En 2013 viví en Guayaquil (Ecuador), donde trabajé en el diario Expreso.

Publicado el 13 abril, 2011 en Deportes, El País, Fútbol, Reportajes publicados y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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