La repesca de Moyà en el Getafe

El portero, que parecía tener el futuro a sus pies y que apenas jugó en el Valencia, llega al equipo madrileño

Moya

Hace dos años, Miguel Ángel Moyà (Binisalem, Mallorca; 1984) dio el salto que todo el mundo en su entorno llevaba tiempo esperando. Portero de enorme proyección, nadie dudaba de que el Mallorca se le quedaba perqueño, así que a pocos sorprendió que el Valencia desembolsara cinco millones por su fichaje. Contra todo pronóstico, su rendimiento estuvo muy lejos del esperado y Unai Emery le relegó a la suplencia en favor de César, primero, y de Guaita, después. Tras disputar 12 partidos ligueros en dos campañas, llega cedido al Getafe, donde dispondrá de su repesca particular para intentar llegar a ser el portero que prometía.

Moyà explotó muy pronto en Mallorca. En 2004, con solo 20 años, le ganó la titularidad al veterano Westerveld. Después, se produjo el retorno al equipo de Toni Prats, lo que redujo su participación. “Antes de que yo volviera”, recuerda Prats, ya retirado; “era el jugador de futuro del que más se hablaba en la isla. Cuando le conocí, lo confirmé todo. Con 20 años, se le veía preparado, iba a ser un portero que daría qué hablar”.

Lo tenían claro también en las categorías inferiores de la selección española, con las que ganó un Europeo sub 17 y otro sub 19, este último en 2002, junto a Iniesta y Fernando Torres. “En esa final, contra Alemania, estuvo muy bien”, cuenta en conversación telefónica el entonces seleccionador de la categoría, Iñaki Sáez; “ganamos 1-0 y recuerdo que tuvo al menos una intervención buenísima”. “Apuntaba unas maneras enormes”, continúa el entrenador; “todos preveíamos que iba a aterrizar en algún equipo importante”.

El caso es que, según quienes le conocen, Moyà tiene cualidades sobra. “Es bastante completo. Maneja muy bien la salida del balón y tiene mucho poder de reacción”, explica José Manuel Ochotorena, preparador de guardametas del Valencia.

“Con su saque de portería y de volea puede armar contraataques”, añade Sáez; “es bueno en el uno contra uno, rápido y su envergadura le permite llegar a sitios a donde no llegan otros”. “Es inteligente, tiene muy desarrollado el don de la intuición, de la lectura de la jugada. Y puede tirar del grupo por su personalidad, tiene carácter de líder”, remata Prats. Eso lo demuestra el que nunca se rindiera con el Valencia. Ochotorena refleja aquella determinación: “Ha trabajado y peleado como si fuera a jugar cada domingo. Su actitud ha beneficiado mucho a la relación del grupo”. Ahora le falta triunfar en Primera. Quizá sea con el Getafe.

FUENTE: El País

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Acerca de Daniel Castresana

Soy periodista, licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. También he estudiado el Máster de Periodismo del diario El País. Trabajé tres años en la cadena de televisión CNN+ y uno en El País. En 2013 viví en Guayaquil (Ecuador), donde trabajé en el diario Expreso.

Publicado el 22 junio, 2011 en Deportes, El País, Fútbol, Reportajes publicados y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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