La noche eterna de Ed is Dead, el DJ insomne

Empezó tocando la batería en grupos de metal y ha terminado triunfando como productor y compositor de música electrónica.- Multiinstrumentista hiperactivo, sus horas sin dormir han dado forma al EP The Insomniac

Ed is Dead, a los mandos

Edu Ostos pinchando en su estudio (Daniel Castresana).

Madrid se prepara para irse a dormir. En la oscuridad de la noche entrante, la calle Embajadores luce casi desierta. El dependiente de una tienda de alimentación barre la entrada de su establecimiento, casi listo para echar el cierre. Cuando se le pregunta si se llega a tiempo de comprar algo, responde con una sonrisa nerviosa, como diciendo ‘llegar, llegas, pero ya te vale’, reticencia propia de la hora tardía. En un portal cercano, un hombre mayor baja a tirar la basura; observa y pregunta con suspicacia al desconocido que quiere acceder a su edificio. Ha llamado al telefonillo del local del sótano, pero nadie le abre, porque nadie le oye. Será martes y Madrid querrá irse a dormir, pero en el estudio musical Fashion Beat Team no existe el sueño y los graves de una sesión de house retumban en las paredes insonorizadas como lo harían en una pista de baile en la madrugada de cualquier viernes.

Las vampíricas jornadas laborales del dueño del estudio rompen los moldes de lo que cualquiera podría entender por una vida estándar. Él ni se inmuta. “Me gusta la vida que llevo y si no me gustase la cambiaría”, se justifica Ed is Dead (por la canción de los Pixies), o Sex Ed (abreviatura de sexual education), o Music 3du, apodos que han fluctuado con el tiempo y en función de los estilos de las creaciones musicales que han salido de la hiperactividad de un mismo cerebro, el de Eduardo Ostos, figura emergente de la escena electrónica española.

“Me gusta hacer las cosas cuando me apetece, me jode que el mundo no vaya a mi ritmo. Me encantaría que los restaurantes abrieran a las tres de la mañana porque me iría a cenar […] Me encanta estar solo, aunque echo en falta convivir con el resto del universo. Cada año que pasa estoy más fuera de esa movida, pero me encanta la vida que llevo. Me encanta”.

Músico, productor, DJ, compositor… Ostos disfruta de su vida a contracorriente, una vida nocturna, insomne, que empezó a fraguarse en su adolescencia, cuando ya martirizaba a su familia componiendo en el ordenador hasta altas horas de la madrugada. Ahora, a sus 34 años, todo sigue igual. Su orden, para el resto, es el caos. “No hay días normales en mi vida. Me levanto dependiendo de a qué hora me haya acostado. A menudo ni siquiera duermo”, señala; “en una semana normal va a haber dos o tres días de doce horas en el estudio, otros dos de viajar o pinchar, otro de reuniones, gestiones, ensayos, concierto, fotos, videoclips…”.

En medio de ese ajetreo, la escena se dibuja de forma recurrente: Ostos se mete en la cama y el sueño no llega. Pero gracias a una rutina que rara vez le obliga a madrugar, nada le impide levantarse a componer o salir a correr. Quemando kilómetros o a los mandos de su ordenador, la noche sigue siendo su principal territorio creativo, el escenario idóneo para dejar fluir unas ideas que han dado lugar a casi una decena de números uno en iTunes, dos discos de oro y le han servido para formar parte del Burn Team.

De esa noche eterna en la que vive nació su último número uno, el EP The Insomniac. El nombre lo dice todo: “Es una alegoría de una noche de insomnio en la que te intentas acostar, empiezas a fluir, hay una subida progresiva cuando crees que te vas a dormir y luego llega un momento de desesperación en el que no lo consigues y entras en cólera. Finalmente, el remanso de paz…”.

El fabuloso viaje de un hombre orquesta del siglo XXI

El origen de los éxitos de Ed Is Dead se remonta a hace más de dos décadas, cuando a los ocho años se topó con el piano de su escuela. “Fue como un cacharro que descubrí un día, yo le entendía y él me entendía. Era mi principal razón para ir al colegio, sabía que en el recreo me podía escapar y tirarme horas tocando”, recuerda.

Más tarde, ya en el instituto, llegó el turno de la batería, el instrumento que acabaría por abrirle las puertas de la profesionalización musical, desde el sillín de bandas de rock y fusión como Sugarless o Huecco, tras haber brillado en el underground con formaciones de hardcore y metal como Primeshock, Coilbox o Another kind of death.

“Con 20 años dije: ‘Tengo que montarme la movida para ganar dinero con la música. No quiero estar en una oficina, me da igual si estoy pinchando en una boda, quiero vivir de la música’”.

Antes de desembarcar en la electrónica pura, empezó a fusionarla con el rap o el rock en bandas experimentales como BaseLab o Void Camp. Y es que la carrera de Ed is Dead, suerte de hombre orquesta del siglo XXI (él rechaza el término, aunque también le da a la percusión, la guitarra, el bajo…), es todo un viaje psicotrópico por un mar de estilos.

Aún hoy, casi una década después, se encuentra con frecuencia con personas que le recuerdan de su etapa como batería de metal. En realidad nunca ha dejado de serlo. Ahora compagina sus producciones electrónicas con Vipership, grupo de rock con el que ha vuelto a machacar parches. Una regresión a sus orígenes que le pedía el cuerpo y que le ha devuelto a la sacrificada época en la que cada actuación llevaba asociadas varias horas de cargar, descargar, montar y desmontar equipo.

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De alguna forma, su momento actual resume toda su trayectoria. “Cuando empecé no conocía tanta música como ahora”, explica sobre su llamativa evolución. “Cada vez intento tener una visión más global. De pequeño era muy retrasado con lo de los estilos. Decía ‘bah, eso es comercial, Linkin Park, vaya mierda’. Y ahora lo veo y tenían cosas buenas. Me alegro de haber sabido evolucionar, espero no dejar de hacerlo nunca”.

Multiempleado en la era del desempleo

Edu Ostos, tocando la guitarra

Ed is Dead toca la guitarra en la pecera de su estudio de grabación (Daniel Castresana).

Extendiendo su dominio a tantos instrumentos, estilos y facetas de la música, Ostos ha logrado montarse su negocio para no disponer de un momento de respiro en un país gravemente sacudido por el paro, cuyas cifras son especialmente alarmantes en el caso de los jóvenes. Su actividad emprendedora no escapa a las trabas burocráticas que sacuden a otras muchas pequeñas iniciativas en España, pero ha cumplido su sueño de vivir de la música a base de desdoblarse.

Además de pinchar y participar en varios proyectos musicales, ejerce de productor en Fashion Beat Team, el estudio que él mismo puso en marcha hace cerca de un lustro y que le ha permitido trabajar con artistas como Marta Sánchez, La oreja de Van Gogh, Paulina Rubio o Chenoa. También prepara sesiones para Ibiza Global Radio y regenta dos sellos discográficos de electrónica (Fashion Beat Team y Petite Mort Musique). Recientemente ha sacado a la luz su página web, programada por él mismo.

En algunos de estos proyectos camina de la mano de Ignacio Benítez, alias B-Ny. En el caso del estudio, lo puso en marcha junto a Álvaro Sánchez, Agro. “Nos conocíamos del instituto y nos volvimos a encontrar hace unos años. Los dos estábamos haciendo música. Su casa era un estudio y la mía también, así que decidimos unirnos y hacer un estudio de verdad”, cuenta Ostos.

Montar un estudio en un momento en el que los números de los libros de contabilidad de cualquier negocio de la industria musical son casi siempre rojos parece un plan magnífico para suicidarse. Ostos, sin embargo, tenía las ideas muy claras. “Había estado en Los Ángeles grabando con Huecco y conocí a Thom Russo, que ha trabajado con Audioslave, Withney Houston, System of a Down…”, apunta. “Él me cambió el chip. Tenía un estudio muy pequeñito con un equipo increíble y me decía que el futuro es una sala así. Si necesitas grabar una orquesta, alquilas. Los grandes estudios se han acabado”.

Fashion Beat Team tuvo además un pequeño golpe de suerte: se benefició del boom de la electrónica, un territorio musical relativamente inexplorado en España en el que Ed is Dead llevaba unos años moviéndose como pez en el agua. El estudio partió con ventaja y el resultado fue un negocio rentable en uno de esos sectores eternamente en crisis.

Canciones como Big Macs en la era de la música 2.0

Aunque haya trabajado con artistas acostumbrados a llenar portadas y varios números uno lleven su firma, para Ostos sigue sin haber nada como el underground. De ahí que no se muerda la lengua a la hora de lanzarle dardos a una industria tendente a desdeñar la calidad cuando no se ajusta a sus patrones comerciales. Un discurso que revela sus raíces ancladas al mundo del metal.

“Soy crítico con la industria y con todo el fenómeno musical, sobre todo en el mundo DJ”, dispara Ostos, que en The Insomniac incluyó una canción contra la simpleza que impera en algunas composiciones electrónicas, Fuck EDM. “Es una profesión muy bonita a la que habría que tenerle mucho respeto y cada vez se está devaluando más”, añade; “la música es lo último, lo que importa es tener una imagen espectacular, soltar unos discursos increíbles… Todo es increíble y la música es una puta mierda. Cada vez somos menos exigentes”.

“Si echas una mirada a la historia de la música, cada vez es más simple. Los Beatles tenían canciones de seis minutos con bastantes instrumentos y cambios armónicos… El 90% de las canciones ahora son tres minutos y medio, estrofa, estribillo, estrofa, estribillo, en cuatro por cuatro…”.

Ed is Dead se rebela contra una profesión, la de músico, en la que los profesionales no son los buenos, sino los que ganan. Una industria que pierde el norte al despreciar la artesanía en favor de la producción en serie. “Se ha generado una máquina de dinero”, acusa; “pero también hay una máquina de dinero en la hostelería y nadie contempla que el McDonalds sea el mejor restaurante, sino el que más vende. En la música, el único valor que se sopesa son las listas de ventas”.

Lo dice alguien que se está acostumbrando a ver sus múltiples nombres asociados a productos de éxito en esos charts, pero que se siente más orgulloso de  otros logros que pasan desapercibidos, como dar con los matices que ha perseguido durante años a la hora de grabar unas voces o preparar un directo en el que toca varios instrumentos simultáneamente.

Tal vez piense así porque las listas de venta son solo una herramienta más al servicio de la industria. O quizás porque esa herramienta se antoja algo ficticia en estos días gratuitos en los que casi nadie paga ya por los discos. A menudo, ni siquiera los propios profesionales, como Ed is Dead, quien reconoce que participa de la fiebre de las descargas, pero hace un matiz importante: “Yo soy el primero en hacer piratería, pero también en pagar”.

Edu Ostos

Ed is Dead, en un momento de la entrevista (Daniel Castresana).

“Me parecería lícita si la gente luego estuviera dispuesta a pagar el precio que fuera por la entrada de un concierto”, se explica; “El problema es que nos bajamos un disco por la cara y luego si nos piden 10 euros en un concierto nos llevamos las manos a la cabeza. Luego bien que queremos ver vídeos, artworks, sudaderas, buenos escenarios… ¿Y con qué creemos que se paga eso?”.

Pero más allá de los perjuicios que pueda haber supuesto para la industria, está claro que Internet se ha convertido en una herramienta fundamental para los músicos, en un altavoz que les permite llevar sus composiciones a gente antes inaccesible. Es impensable que un artista renuncie hoy a la fuerza de una plataforma como YouTube. Una fuerza que se ha multiplicado exponencialmente con la irrupción de las redes sociales.

Probablemente son lo más importante y es jodido decirlo, porque lo más importante debería ser mi música”, lamenta Ostos, que desde hace tiempo mantiene una actividad permanente en sus cuentas de Facebook (más de 4.000 amigos), Twitter (más de 6.000 seguidores) e Instagram (1.700).

“Al final te das cuenta de que es más importante a cuántas personas le llegas por las redes. He tardado mucho en abrazarlas. Pensaba: ‘¿A la gente qué le importa lo que como?’. Pero sería muy cínico ir en contra del sistema. O te subes al carro o te vas a vivir a la montaña”.

“De repente te ves potenciando tu faceta voyeur”, continúa. “Aun así, uso las redes de una manera profesional. Entiendo que a mis seguidores les pueda interesar qué set-up llevo una noche, o tengo un amigo que tiene una peluquería y le puede venir bien que me haga una foto allí, o tengo tal marca que me patrocina…”.

Madrid Arena, un Halloween de terror

Con piratería o sin ella, Ed Is Dead lleva mucho tiempo triunfando en el mundo de la música. Ha pasado más de una década desde que dio su primer concierto ante miles de personas, probablemente con Coilbox en algún Festimad o Viñarock. Y en esos años se ha dado cuenta de que prefiere actuar ante públicos pequeños pero comprometidos. “Aunque haya un fenómeno hipster, la gente que va a un concierto de Queens of the Stone Age, Tame Impala o Arctic Monkeys es porque se sabe los discos. Dudo que toda la gente que va a ver una sesión de David Guetta o Steve Aoki conozca las canciones. Es un fenómeno, va a pasárselo bien. La gente del rock, el metal, el jazz, es una audiencia mucho más dedicada”.

Ed is Dead

Eduardo Ostos, en un momento de la entrevista (Daniel Castresana).

Su público, en cualquier caso, es ahora mucho más amplio. Su cambio de rumbo le ha permitido hacerse un nombre, ser requerido para eventos multitudinarios, y de uno de ellos guarda el peor recuerdo de su carrera. Ed IsDead fue uno de los DJ’s contratados para actuar en la macrofiesta de Halloween que se celebró en 2012 en el Madrid Arena y que acabó con el fallecimiento de cinco jóvenes. Él pinchó después de Steve Aoki, durante cuya actuación se  produjo el terrible suceso.

“Nadie nos dijo nada, nadie se enteró de nada”, lamenta un año y medio después de la tragedia. “Yo me fui a mi cama pensando que había sido una noche increíble y que lo había partido. Por la mañana, DJ Nano me dijo lo que había pasado. Imagínate mi cara. No me lo creía. Es algo que te hace plantearte toda tu carrera, yo no me he metido aquí para esto…”.

La tragedia, posiblemente consecuencia de una cadena de errores de seguridad y de respuesta de las emergencias, dejó víctimas mortales y algunos daños colaterales. “La electrónica tiene muchos demonios y tabús desde hace mucho tiempo. Ha estado asociada a la fiesta, el alcohol, las drogas…”, señala Ostos. “Empezó a salir gente que mostró que era una forma de expresión artística y, de repente, ¡pum!, un paso atrás. Pero pudo pasar con Aoki como con los Rolling Stones, no es una cuestión de la música, sino de instalaciones, medidas de seguridad…”.

Vuelta a casa…

Cuando Ed is Dead arranca su moto para poner rumbo a su casa, en la calle solo quedan los operarios de limpieza y de recogida de basuras de Madrid, además de alguna patrulla de policía. Se marcha sin saber si dentro de dos horas estará durmiendo o componiendo. O, tal vez, de vuelta en las calles, corriendo.

Vuelve del estudio a casa, como a veces vuelve de la electrónica al metal. Como cuando escucha de nuevo los discos de Pantera, o cuando se emociona al ver un vídeo de Baptists y los endiablados redobles de su batería, Nick Yacyshyn (“¡El favorito de Dave Grohl!”, advierte Ostos). La música, en definitiva, es una pasión. Y las pasiones, como demuestra la ecléctica carrera de Ed is Dead, a menudo no entienden de estilos.

-Coilbox

-Another Kind Of Death

-Huecco

-The Lipsticks

-Baselab

-Void Camp

-E.B.O.

-Vipership

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Acerca de Daniel Castresana

Soy periodista, licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. También he estudiado el Máster de Periodismo del diario El País. Trabajé tres años en la cadena de televisión CNN+ y uno en El País. En 2013 viví en Guayaquil (Ecuador), donde trabajé en el diario Expreso.

Publicado el 7 abril, 2014 en Cultura, Entrevistas, Música, Redes sociales y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Ana Montarelo

    Me engancha como escribes Dani! Muy buen reportaje!

  2. Muchas gracias Ana, me alegro de que te haya gustado : )

  3. Aurora Muñoz

    La historia de Ed is Dead mola por muchas razones (¡o al menos a mi!). En primer lugar, porque es un tío que se ha hecho a sí mismo y demuestra que si uno se lo curra, sabe evolucionar, le echa horas y tiene talento, se puede hacer un hueco. Me parece muy interesante cómo su trayectoria desliza la polémica sobre el “daño” que ha hecho Internet a la música. ¿Qué daño? Daño hará a las superestrellas que estuviesen acostumbradas a unos margenes de beneficios desorbitados por CD, ¡pues que se hagan conciertos y asuman que la pasta está en los directos! A cambio, ese cambio de modelo permite que músicos que tienen cosas muy atractivas que mostrar al mundo puedan llegar al disco de oro en iTunes. Joder, ¡eso es alucinante! Y además, justo.
    Lo que importa es que hay que entender, desde ya, la potencia que tienen las redes sociales para distribuir contenidos y darse a conocer. Si tu música llega a más gente, más posibles compradores tendras. Probablemente entre ellos habrá también piratas, no digo que no… pero si uno escucha una canción gratis y le gusta, puede que termine comprando el disco. Si no te ha oido nunca, es imposible. Ostos lo ha entendido, y le sabe sacar partido.
    Supongo que el ritmo de vida que lleva no le permite más dedicación a las redes, pero si tuviera alguien que le llevase un blog donde fuese contando el proceso de creación de los discos, la crónica de las sesiones, etc… ya sería la pera. Estoy segura que tiene ya comunidad que consumiría esos contenidos y fijo que alimentan la espectación. Lo mismo me equivoco, pero en un caso como el suyo, estoy segura que la actividad del community es muy convertible en resultados.

  4. Está claro que Internet ha hecho crecer exponencialmente las posibilidades de llegar a la gente de muchísimos músicos, pero también es verdad que eso no siempre se traduce en una gran respuesta por parte del público a la hora de ir a un concierto y en muchos casos eso hará difícilmente sostenible el proyecto de bandas con cierto éxito ‘pirata’. Alejandro Sanz, en cualquier caso, no creo que se vaya a arruinar : )

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