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Artículos sobre el Emelec

El Emelec es el gran rival guayaquileño del Barcelona. En 2013, de la mano del exseleccionador boliviano Gustavo Quinteros, puso fin a once años de sequía, alzándose con el campeonato nacional. Logró el punto que le faltaba en Portoviejo, localidad hasta la que se desplazaron miles de hinchas del club.

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“ ¡Ya se puede celebrar!”

Los guayaquileños vivieron con pasión la victoria de la Tri ante Uruguay y no dudaron en salir a la calle a festejarla

Ecuador, cerca del Mundial

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Cerca de 90 minutos sublimes de fútbol le cambiaron ayer la cara a Guayaquil. Las calles vacías las primeras horas de la tarde se llenaron de coches pitando y banderas ondeando a partir de las 18:00, cuando el árbitro pitó el final y Ecuador, que venció a Uruguay, puso un pie y medio en el Mundial.

Dos horas antes, el optimismo reinaba en uno de los restaurantes de la cadena Sports Planet. Los empleados lucían camisetas amarillas y gorros tricolores. “Siempre hay ambiente, pero más si juega Ecuador. Todas las mesas y las barras estaban reservadas”, explicaba Mercedes Fuentes”. “Ganaremos. Los jugadores han estado apenados por lo del Chucho, pero hoy se van a levantar”, opinaba César Ponce, un cliente, antes del himno. “Nunca se sabe, el fútbol no tiene lógica”, dudaba Jacqueline Zavala. “Ganamos seguro”, confiaba su marido, Cristóbal Zambrano.

El gol de Montero desató la locura. Temblaba el suelo, sufrían los tímpanos, volaban las serpentinas. Yadira Burgos ondeó una bandera nacional. “Estoy emocionada, es mi cábala. No quería sacarla hasta que no marcaran”.Después la enrolló y se la quedó en la mano, agitándola nerviosa. Tras varios partidos sin rendir a su nivel, Ecuador estaba dando una lección de fútbol. “Harto juego. Lo esperaba, depende de ellos”, decía Andrés Navarrete, que acudió junto a varios amigos.

Menos nerviosos estaban Paul y Maya Singleton, una pareja inglesa de luna de miel. En la oficina de turismo les hablaron del partido y decidieron integrarse. Él compró la camiseta de la Tri y ella se pintó sus colores en la mejilla. Llegó el gol de Rojas y Maya lo celebró tanto como Jacqueline Zavala, que agitó los brazos hasta que su marido la sujetó señalándole la pantalla. La cámara mostraba al linier, que había anulado el tanto. “Fue claro, sale bien”, se lamentaba Navarrete.

El final fue puro estrés. La gente lo vivió de pie, celebrando los despejes como goles. El pitido del árbitro causó un terremoto. “¡Gracias a mi bandera, es lo máximo, estamos en el Mundial!”, festejaba Burgos. En realidad, falta un punto. Pero nadie concibe la hecatombe que podría mandar a Ecuador a la repesca. “En Chile, jugando como hoy, ganamos”, decía Navarrete. “¡Ya se puede celebrar!”, remataba feliz Zambrano.

Felicidad en la calle

La virtual clasificación se podía celebrar y se hizo. En la avenida Víctor Emilio Estrada y Las Monjas se realizó el tradicional festejo tras el encuentro. Los comercios ofrecieron promociones y descuentos. Ante la llegada de los hinchas, miembros de la Comisión de Tránsito del Ecuador ejecutaron operativos especiales. Cerraron calles del norte para garantizar la seguridad de conductores y transeúntes. La Policía cerró el tránsito en las principales intersecciones de la ciudadela Urdesa. El claxon de los vehículos y la algarabía de las personas complementaron el ambiente festivo.

FUENTE: Expreso

Pedalear con Contador

Medio millar de cicloturistas participa junto al campeón del Giro en la primera marcha organizada en su honor

El ciclismo, probablemente, no tiene el impacto mediático ni la capacidad de despertar las pasiones que suscitan otros deportes como el fútbol. Pero, sin embargo, hay campeones que pueden movilizar a medio millar de personas para que rueden durante nada menos que 150 kilómetros a su lado. Es el caso de Alberto Contador, flamante vencedor del Giro de Italia, en cuyo honor se está celebrando hoy una marcha que, partiendo de su pueblo, Pinto, transcurre por las carreteras por las que habitualmente se prepara el campeón (Morata de Tajuña, Belmonte, Colmenar de Oreja, Chinchón…). “Va a ser un día muy bonito”, ha dicho Contador en la línea de salida, donde ha sido recibido con aplausos; “es la zona donde me entreno siempre. Un recorrido duro, rompepiernas”. Y, antes de ponerse en marcha, ha bromeado: “Me da miedo, desde el Giro, solo ayer entrené un poquito en condiciones”.

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